El psicólogo del deporte en los medios de comunicación

Cada vez son más las oportunidades que tienen los psicólogos del deporte de aparecer en los medios de comunicación. Esto supone una enorme responsabilidad, porque se transmite una imagen de la profesión que puede influir en la aceptación y comprensión del trabajo de los psicólogos del deporte y, como consecuencia de todo ello, de la mayor o menor contratación y supervivencia laboral de estos profesionales. Es importante, por tanto, no aceptar aparecer en los medios de comunicación de cualquier manera, sino sopesar las condiciones en las que se hace y lo que se va a transmitir, para que el impacto sea favorable y no al contrario.

En general, se considera que el psicólogo del deporte no debe aparecer frecuentemente en los medios de comunicación, acaparando más protagonismo público del que debería tener en relación con otras personas del ámbito del deporte. Se entiende que el psicólogo del deporte debe trabajar, fundamentalmente, en el anonimato, sin restar protagonismo a los deportistas, los entrenadores, los directivos o los árbitros, y esta posición debería quedar reflejada en una presencia menor en los medios de comunicación.

A su vez, en sus pocas apariciones, es importante que transmita la imagen de un buen profesional, con una buena formación, que se comporta con seriedad, rigor, prudencia y respeto. Por el contrario, no debería dar la imagen de un oportunista que tiene fórmulas mágicas, vende milagros deportivos o tiene la "solución de todos los males". Tampoco debe explicar aspectos que son parte de la relación confidencial que tiene con los deportistas, los entrenadores y otras personas con las que trabaja. Ni apuntarse los éxitos deportivos, acentuando que éstos se deben al trabajo psicológico realizado con los deportistas.

Se considera que el psicólogo del deporte no debe hablar o escribir de deportistas en particular, sino centrarse, preferentemente, en explicar situaciones o aspectos psicológicos desde una perspectiva general, cuidando que sus manifestaciones no se vinculen a personas concretas a través de fotografías o comentarios del periodista que aparezcan junto a ellas (por ejemplo, una fotografía de un determinado futbolista que lleva varios partidos sin marcar goles, junto a una explicación del psicólogo sobre la ansiedad que podría tener un delantero cuando lleva varios partidos sin marcar un gol).

Se entiende que, en general, el psicólogo no debería opinar en los medios de comunicación sobre temas que puedan estar relacionados con personas de su entorno, siendo recomendable, en estos casos, que explique al periodista la imposibilidad de atender este cometido debido a su relación profesional, y le ofrezca la posibilidad de contactar con otros psicólogos del deporte que puedan ayudarle.

De esta forma, los psicólogos del deporte que no tengan una responsabilidad directa con los deportistas, entrenadores, directivos, árbitros, etc. relacionados con un determinado tema, deberían ser los que, mayoritariamente, aportasen la información demandada por los medios sobre el tema en cuestión. Se considera positivo para la profesión que estos psicólogos sean entrevistados, escriban en periódicos o revistas, participen en tertulias radiofónicas o programas de televisión, etc., siempre que su intervención se encuadre en el marco de seriedad, rigor, profesionalidad y respeto que debería caracterizar a los psicólogos del deporte en sus apariciones en público.

Esto supone, que los psicólogos con una responsabilidad directa, deben controlar la "tentación" de salir en los medios de comunicación, y recomendar a otros colegas para esta función.

El psicólogo del deporte, no debe pretender explicar en dos palabras en qué consisten los detalles de las técnicas psicológicas, pues esto puede dar lugar a que el periodista destaque los aspectos secundarios, o aparentemente más llamativos, sacándolos del contexto global de la intervención; favoreciendo, así, una perspectiva errónea del trabajo del psicólogo del deporte que podría resultar perjudicial. En esta línea, las explicaciones en los medios de comunicación deben ser sencillas y generales, evitando palabras técnicas y demasiados detalles, de forma que el público que reciba esa información entienda lo que se le dice y pueda tener una idea general de lo que sucede o de lo que hace un psicólogo deportivo. Si se trata de entrevistas amplias que después deben ser resumidas por el periodista, esta medida es especialmente importante para evitar que el periodista seleccione los aspectos menos relevantes o que, en ausencia de otros, puedan ocasionar cierta confusión.

Por ejemplo, ante la posible pregunta ¿Qué tipo de trabajo hace un psicólogo con los deportistas antes de un partido?, el psicólogo podría contestar algo así como "ayudar a los deportistas a salir al campo en el mejor estado mental posible"; ¿Y cómo lo hace?, "ayudándoles a que se concentren en los aspectos más importantes de su actuación en el partido, sobre todo en lo más importante que tienen que hacer en los primeros minutos". Esta explicación aporta una información sencilla, fácil de comprender y suficiente para el gran público que la recibe. Destaca que el psicólogo está para ayudar a los deportistas. Señala que el psicólogo hace cosas razonables para ayudar a los deportistas, en lugar de cosas espectaculares para controlar su funcionamiento mental. Indica que los conocimientos especializados y la experiencia profesional del psicólogo son recomendables para realizar mejor esta labor de ayuda (otras personas podrían decirles que se concentren en los aspectos más importantes de los primeros minutos, pero el psicólogo es el que mejor puede ayudar a que lo consigan).

Si por el contrario el psicólogo contestase algo así como "les hago visualizar el partido para que tengan más confianza y salgan más concentrados", "les digo que cierren los ojos y se imaginen las jugadas del partido", etc., daría pie a un titular llamativo como "Visualizar y Ganar", o a que el público opinase arbitrariamente sobre la credibilidad y la eficacia de este método, favoreciendo, por ejemplo, que algunos entusiastas (por ejemplo, un entrenador de jóvenes que cree ver aquí un interesante remedio) intentasen aplicarlo sin suficientes conocimientos ni el debido rigor, que otros considerasen al psicólogo como alguien que "vende humo", que muchos pensasen que el trabajo del psicólogo consiste en "lavarle el coco" a los deportistas, y que la mayoría se quedase con el detalle anecdótico de cerrar los ojos, etc. como si éste fuese la clave.

Por último, se considera que los psicólogos del deporte deberán habituarse a que se les critique en los medios de comunicación, al igual que sucede con los deportistas, los entrenadores o los directivos. De momento, esta situación es muy atípica, pero poco a poco será más frecuente. Los psicólogos deben minimizar esta posibilidad actuando con la prudencia y el anonimato que deben caracterizar su trabajo y su relación con los medios. Además, deben estar preparados para leer o escuchar comentarios que critiquen o pongan en duda su labor, como algo normal que forma parte de este contexto. Sería un error, por ejemplo, que ante una determinada crítica (por ejemplo, "parece que el trabajo del psicólogo X no está dando resultado"), el psicólogo se enfadase y llamase al periodista para pedirle explicaciones o justificarse. O que a partir de ese momento intentase "hacerles la pelota" a los periodistas. El psicólogo del deporte que quiera trabajar en el deporte de élite, deberá estar preparado para leer o escuchar comentarios que no le gustan con la mayor naturalidad, respetando el trabajo de los periodistas.

En definitiva, la intervención de los psicólogos del deporte en los medios de comunicación debe ayudar a consolidar (y no al contrario) la figura de estos especialistas. Para ello, es importante huir del protagonismo y aprovechar bien las pocas apariciones en los medios para mostrar una imagen profesional, seria, prudente, razonable, responsable y respetuosa, evitando transmitir que el psicólogo tiene fórmulas milagrosas y rápidas, y mostrando que es un profesional en el que se puede confiar (pues su propósito no es acaparar el protagonismo público de otros, ni utilizar su intimidad para destacar). Un profesional, cuya ayuda especializada puede contribuir en una pequeña pero valiosa medida al mejor funcionamiento de los deportistas.