Importância do Treinador na Formaçao
de Jovens Atletas
Dante de Rose
12 de noviembre de 2003
II Congreso Internacional de Psicología aplicada al Deporte
Resumen elaborado por Ángel de Juanas Oliva
En el presente taller llevado a cabo por el profesor Dante de Rose de Psicología del Deporte de la Universidad de Sao Paulo (Brasil), el objetivo principal fue valorar la influencia de los adultos dedicados a la formación físico-deportiva en la historia y trayectoria deportiva de los deportistas de iniciación. En está línea, se abordaron los aspectos intrínsecos más relevantes en la relación establecida entre los entrenadores y los jóvenes deportistas.
Competencia y competición
La competición deportiva ofrece un marco incomparable para que los jóvenes logren sentirse competentes y alcancen las metas por las que entrenan durante la semana. Así mismo, sobre el establecimiento de un juego los deportistas pueden aprender a valorar el esfuerzo, la victoria y a saber asumir las derrotas.
Pese a las cualidades de la competición, muchas personas son contrarias al establecimiento de un sistema de competición en etapas de iniciación deportiva. Para el profesor Dante de Rose: “la competición no es el problema si no cómo se enseña a competir durante la crianza de los jóvenes atletas”.
Indudablemente, todos conocemos a los grandes deportistas de élite que
encontramos con asiduidad en los medios de comunicación. Sin embargo,
la realidad es que muchos jóvenes deportistas se quedaron en el camino
al que sólo unos pocos han logrado llegar, debido a que muchos son los
condicionantes que actúan sobre los jóvenes deportistas. El profesor
Rose señala claramente: factores internos (biológicos y psicológicos)
y factores externos (interrelación con los adultos y educación
recibida); son los factores externos los más representativos en relación
a la crianza psicológica del joven deportista.
Durante los primeros años los padres, árbitros (jueces deportivos)
y los entrenadores deben establecer pautas estratégicas para llevar a
cabo, de la mejor manera posible, su función pedagógica. Esta
función debe tener presente el abordaje de la competición puesto
que el entrenamiento en etapas de iniciación no debe tener por objetivo
preparar para la victoria sino para la vida deportiva.
Formación y especialización
El pensamiento general de la sociedad es que los técnicos deportivos de etapas de iniciación deben tener una mínima preparación puesto que van a entrenar a niños que apenas tienen un conocimiento formado sobre el deporte que practican. Sin embargo, es precisamente, el entrenador de etapas de iniciación deportiva debe tener una formación sólida que le sirva para poder planificar la enseñanza de su deporte respetando las edades evolutivas de los jóvenes deportistas.
Cómo es fácil darse cuenta, la realidad del deporte infantil demuestra que en ocasiones los entrenadores piden a los niños que sean capaces de tomar decisiones que no están preparados para tomar (por ejemplo: elegir tirar un penalti en el último minuto voluntariamente). Estas exigencias apuntan a la idea de que el entrenamiento y la competición de los jóvenes deportistas deben reunir las mismas condiciones que el deporte profesional.
Los medios de comunicación, a menudo, favorecen al establecimiento de este tipo de ideas, ofreciendo modelos a los niños de jóvenes deportistas que son encumbrados a la élite deportiva en periodos muy breves de tiempo, y que en la mayoría de los casos con el paso del tiempo no logran afianzarse.
En el mundo del fútbol cada vez es más frecuente encontrar casos
en los que jóvenes jugadores cuyas edades no alcanzan los 13 o 14 años
son llevados a grandes clubes. En Brasil, “muchos empresarios hablan con los
padres de jóvenes jugadores que no tienen trabajo y separan a los deportistas
de sus hogares mediante contratos millonarios para llevarlos a ambientes duros
con la esperanza de ser la salvación del núcleo familiar”.
Por otro lado, Dante de Rose, indicó que “en ocasiones los padres de
jóvenes deportistas esperan que sus hijos sean futuros campeones, pero
rara es la vez que los padres esperan de su hijo que por llevarle a la escuela
sea premio nobel”.
Los padres y los técnicos deben entender que los deportistas jóvenes
deben crecer sin responsabilidades prematuras, deben tomar la decisión
sobre el deporte que desean hacer y su formación como deportistas debe
ser general, puesto que la especialización forzará el alcance
de los resultados olvidando la realización y partes del proceso de enseñanza
que enriquecen al deportista.
Según el profesor Rose, la prematura especialización y la excesiva
carga de responsabilidades, favorece el riesgo de abandono, el aumento del estrés
competitivo, la falta de enriquecimiento en relación a habilidades motrices,
las cobranzas exageradas y sucesivos fracasos en la trayectoria deportiva de
los infantes.
Requisitos del buen técnico
El modelo ideal de técnico deportivo no existe pero los índices de calidad de la enseñanza deportiva representados en la figura del entrenador podrían ser los siguientes:
- Deben saber definir los objetivos relacionados con aquellos conocimientos
que pretenden transmitir a los jóvenes deportistas. Dominar apropiadamente
los contenidos y tener una formación sólida en aspectos pedagógicos.
- Ser justos en los criterios de selección de talentos. Tener precaución
con la especialización y la búsqueda de resultados por encima
de la formación integra como deportistas de una determinada especialidad.
- Utilizar estrategias adecuadas. Seguir la cadena de comunicación es
clave para lograr llevar a buen puerto el proceso de enseñanza-aprendizaje
del deporte.
- Buscar la optimización de las potencialidades individuales de cada
uno de los deportistas de iniciación.
- Tener presente que para lograr la felicidad a través del deporte no
es necesario ser un deportista de élite ni ganar torneos, pero si es
fundamental sentirse competente a nivel individual y colectivo (si el infante
practica un deporte de equipo).